Salero

La presión arterial puede elevarse cuando se consume sodio en exceso.

El cuerpo de los seres humanos solo necesita una pequeña cantidad de sodio para mantener en equilibrio los líquidos del cuerpo, sostener la función normal de músculos y nervios, así como cooperar con el buen funcionamiento de algunos órganos. Y esto pudiera alcanzarlo con facilidad aun consumiendo comidas sin sal.

La presión arterial puede elevarse cuando se consume sodio en exceso. Y esto puede tener serias consecuencias para la salud.

El sodio posee la propiedad de atraer agua. Una alimentación elevada en sodio aumenta el volumen sanguíneo debido al agua acumulada en la sangre. Al paso del tiempo esto puede aumentar la presión arterial.

Alrededor del 30 % de los cubanos adultos padecen de hipertensión arterial. Por lo tanto, en nuestro país más de 2 200 000 (dos millones doscientas mil) personas están diagnosticadas con esta enfermedad

La presión arterial elevada, conocida también como hipertensión arterial, aumenta el trabajo del músculo cardíaco y puede provocar daño en los vasos sanguíneos y determinados órganos e incrementar el riesgo de padecer enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares. Es una de las primeras causas de muerte en nuestro país.

Un sano equilibrio se obtendría mediante una dieta adecuada, reforzada con frutas y vegetales y con comidas sin sal.

INVESTIGACIÓN CALCULADA

En un estudio realizado por matemáticos de la Universidad de California, orientado por los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de los Estados Unidos y publicado en la revista Hypertension, se pudo demostrar, a través de tres diferentes modelos computarizados, cómo reducir la ingesta de sal salva vidas.

Todos los modelos mostraron beneficios sustanciales y constantes si la ingesta de sodio se redujera a un nivel cercano al límite superior de las recomendaciones oficiales.

La disminución de la sal en la dieta de los estadounidenses salvaría entre 500 000 y 850 000 vidas en un periodo de diez años, pues se reduciría grandemente la cifra de fallecidos por infartos cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Tan solo la reducción gradual de los niveles de sodio en las comidas procesadas y de los restaurantes en 4 % al año durante una década salvaría entre 280 000 y 500 000 vidas.

ERRORES COMUNES

El ciudadano promedio en los Estados Unidos, y posiblemente el de muchos otros países, ingiere alrededor de 3 500 milígramos de sal diarios. Las recomendaciones saludables orientan a no ingerir más de 2 300 milígramos por día.

Muchas personas consideran erróneamente que al eliminar el salero de la mesa ingieren comidas sin sal, cuando, en realidad, solo reducen el consumo de sodio a niveles aceptables.

El peligro también llega por las comidas procesadas como las sopas enlatadas y las carnes, pues pueden aportar el 80 % del sodio consumido.

Los cereales, entre ellos el pan, pueden contribuir hasta con un tercio de la ingestión diaria de sodio. A veces, el pollo fresco es inyectado con soluciones de sal antes de envasarlo. Y las comidas de los restaurantes también son ricas en sodio.

En los medios comerciales, se añade sal para realzar el sabor y a veces como conservante.

NO ES DIFÍCIL

Es fácil preparar una infinita variedad de comidas sin sal. Muchas se encuentran en el libro Comer, pero sin sal, presentado como libro electrónico (e-Book) o en formato multimedia.

También contiene una serie de recomendaciones para controlar o prevenir la hipertensión arterial y otros temas relacionados, como son: el control de la obesidad sin pasar hambre, el dominio del estrés, evitar las tensiones laborales, utilizar nuestro tiempo de manera más productiva y alejar la adicción al tabaquismo.

Mírese como se mire, volvemos a lo esencial: reducir la ingestión de sodio, indudablemente, aporta grandes beneficios a la salud.

Fuente: Cubahora

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