chavezLa pérdida de un compañero es intenso motivo de pesar. La ausencia de un amigo causa aflicción irreparable. El abandono de un hermano es fuente de angustia inconsolable.

Pero si el que se va es compañero y amigo y hermano, entonces el pesar es lacerante, y la aflicción es como de carne propia, y la angustia perfora hasta el fondo de nuestras vidas.

A ese desconsuelo nos condenó hace apenas dos años la muerte de Hugo Chávez, una falta que lloramos aún como si acabara de ocurrir. Porque él fue, como afirmó Fidel, el mejor amigo que hemos tenido los cubanos.

Y era más: fue el guía resoluto que perdió el continente, el que venía destinado para juntar a nuestros pueblos y conducir a término la obra de Bolívar y Martí.

Por eso lamentaremos su ausencia para siempre, hasta que las próximas generaciones puedan cantar de júbilo cuando llegue la era de la inevitable unidad americana.

Tomado de Portal de la Radio Cubana

Anuncios