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Resaca, de Arlés del Río, convida a imaginarnos cómo sería el Malecón si se convirtiera en una playa. Foto: Roberto Ruiz

Luego de su primer fin de semana, la 12 Bienal de La Habana se aleja cada vez más del concepto de la megaexposición para internarse en las comunidades y ocupar plazas, parques y otros espacios públicos, con el fin de poner a dialogar el trabajo de casi mil artistas cubanos y foráneos con nuestra realidad.

En horas de la tarde de ayer, el proyecto colateral Detrás del muro, en el cual más de 60 artistas de varios países intervinieron el Malecón habanero, dejaba constancia de que el evento apuesta además por emplazar obras de arte que propicien la interacción con el público.

Sin duda alguna, una de las más atractivas es La pista de hielo, del norteamericano Duke Riley, ubicada en Malecón y Belas­coaín, y que es resultado de la investigación que realizara el newyorkino sobre la historia de las pistas de hielo en Cuba a mediados del siglo pasado. La pieza, confeccionada con lá­minas de un material con características físicas semejantes a las del hielo, pero al que no le afecta el calor, permitirá al público patinar y disfrutar de partidos de hockey organizados para la ocasión.

Las piezas Delicatessen, de Roberto Fa­belo, Balance cubano, de Inti Hernández, Árbol de luz, de Rafael Villares y Cubo azul, de Rachel Valdés, entre otras, figuran dentro de la muestra que abarca todo el recorrido desde el Parque Maceo hasta La Punta.

Su curador, Juan Delgado, ha asegurado que Detrás del muro se alza como un proyecto donde las personas puedan meditar y re­flexionar sobre el buen arte contemporáneo, además de compartir con los artistas. La exposición se mantendrá hasta el 22 de junio, fecha en que finalizará la 12 Bienal.

Por otra parte, a la apertura del proyecto colectivo Entre, Dentro, Fuera/Between, In­side, Outside, que reúne a cerca de 15 artistas en el Pabellón Cuba del Vedado, se unió el sábado el performance Tercer Paraíso, del italiano Michelangelo Pistoletto, en la Plaza de la Catedral. Muy cerca de allí, Nikhil Chopra continuaba con La perla negra, performance de 60 horas ininterrumpidas que iniciara el pasado viernes y en el cual el artista hindú permanecía dentro de una jaula situada en la Plaza de Armas en aras de establecer nuevas relaciones con la audiencia.

Para esta semana, sobresalen la inauguración de varios espacios expositivos e intervenciones públicas, como el Museo Orgá­nico de Romerillo (MOR), el proyecto colectivo Con lentes de contacto, en el ISA y los performances Des-Concierto II y III, de Ado­nis Ferro en el Pabellón Cuba.

Tomado de Granma

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