cincoPor Caridad de las M. Reyes Reyes.

Solo el amor logra subsistir a las penumbras del encierro. Cualquier ser humano cambia sus ideales o sus proyectos cuando cambia el escenario de su vida.

No es algo reprochable, es una defensa del subconsciente. Pero, los que permanecen firmes, esos que penan con la frente en alto, los que la oscuridad de una celda no les apaga los colores de su bandera ni la canción de su patria; esos, esos no son utopías, son pilares.

Cuba ha tenido muchos en el pasado, sus historias son narradas y veneradas, pero cinco titanes enorgullecen el presente. Hombres comunes, con nombres tan coterráneos como Gerardo, Antonio, Rene, Ramón y Fernando dieron al mundo un ejemplo de valentía y dignidad. Soportaron vil prisión, malos tratos, ausencia física de sus familiares, por solo una causa: proteger a su patria.

Hoy, gracias a la perseverancia de nuestro pueblo y la solidaridad de muchos hermanos, están con nosotros. Sus sonrisas optimistas no dejan de hacerme recordar aquellas estrellas con rostros en cada punta y una afirmación en el centro VOLVERAN.

Y me siento en deuda. Los cubanos sabemos como honrar un héroe que ya no está, pero ¿cómo retribuirle a un héroe vivo todos los besos que no recibió de sus hijos o de su amada, el tiempo que no estuvo junto a sus padres ayudándoles en su vejez, o la mano que no pudo extenderle al que se iba para siempre?

Entonces viene a mi mente la frase de nuestro apóstol “Mi trabajo es cantar todo lo bello, encender el entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer admirar todo lo grande”. ¿Por qué esperar a después? Este es el momento para recordar sus historias y sembrar en nuestros hijos el amor a la patria y a la Revolución que sirvió de estandarte a nuestros Cinco Héroes.

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