54933-fotografia-gEl Patriarca de Moscú y toda Rusia, Su Santidad Kirill, concluyó este domingo su visita a Cuba, la cual puede identificarse como una señal esperanzadora de unidad y paz para los cristianos y el resto de la humanidad.

Tras oficiar una divina liturgia en la Catedral Ortodoxa Nuestra Señora de Kazán, erigida en 2008 en la avenida del puerto de esta capital, el Primado de la Iglesia Ortodoxa rusa partió rumbo al aeropuerto internacional “José Martí”, donde fue despedido por el presidente Raúl Castro.

En la ceremonia, Kirill aseguró que continuará orando por Cuba y el desarrollo de su pueblo, al que deseó bienestar y le reconoció armonía interreligiosa.

Su prédica de paz y unidad en la ceremonia fue coherente con los mensajes trasladados en las distintas actividades desarrolladas en la isla, una de las cuales reviste vital importancia para la comunidad cristiana y la humanidad en general: su encuentro con el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, el viernes último.

Como resultado de ese intercambio, primero entre los líderes de las iglesias cristianas que más fieles aglutinan desde el cisma de 1054, el patriarca Kirill y el papa Francisco suscribieron una declaración conjunta en la que manifestaron posiciones compartidas sobre temas de actualidad política-religiosa.

El Primado Ortodoxo calificó el encuentro como un acontecimiento muy importante para la historia del cristianismo universal y manifestó que, tanto él como el Papa, esperan que el mundo escuche su llamado a favor de la paz.

A pesar de las diferencias teológicas que siguen existiendo entre los católicos en Occidente y los ortodoxos en Oriente, entendemos nuestra responsabilidad conjunta por lo que sucede en el mundo, afirmó Kirill.

Tenemos la responsabilidad de que haya paz en nuestro planeta, de que los seres humanos con todas sus diferencias políticas y económicas aprendan a vivir en paz, y que ningún conflicto de la política exterior lleve a alguien a usar la fuerza para triunfar sobre los demás, agregó.

Además del mencionado encuentro, durante su visita de cuatro días el Patriarca desarrolló otras actividades como parte de un intenso programa que fortaleció las relaciones entre el Estado cubano y la Iglesia ortodoxa.

Entre ellas destacan las conversaciones oficiales que sostuvo con el presidente cubano, Raúl Castro, quien le impuso la Orden José Martí, la más alta condecoración que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba.

Asimismo, tuvo gran repercusión nacional e internacional la visita de cortesía del primado al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, espacio en el que conversaron sobre temas de interés vinculados a la causa de los pobres, la lucha contra la discriminación, la preservación de la paz y la supervivencia humana.

Fidel Castro reconoció al líder de la Iglesia Ortodoxa rusa por su importante contribución al fortalecimiento de la amistad entre los pueblos ruso y cubano, y a la difusión de los valores que los unen.

Además, Kirill efectuó una conmovedora visita a la escuela de Educación Especial “Solidaridad con Panamá”, a la cual calificó como un sitio sagrado, donde los niños sirven de ejemplo a los demás, y en la que donó varios artículos y útiles para la formación de los infantes.

Otros momentos de relevancia fueron sus tributos al soldado internacionalista soviético, en el Mausoleo erigido en las afueras de esta capital, y al Héroe Nacional cubano José Martí (1853-1895) en el complejo escultórico que lo honra en la Plaza de la Revolución.

Cuba fue la primera parada de una gira latinoamericana emprendida por el Patriarca de 160 millones de ortodoxos, que lo llevará además a Paraguay y Brasil.  (Tomado de Radio Cadena Agramonte)

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