Pozo 6Por Caridad de las M. Reyes Reyes.

El oficio de perforar la tierra en el lugar adecuado para encontrar agua, es uno de los que con el decursar del tiempo se está perdiendo. Minas tiene un hombre que a pesar de peinar una cabellera surtida de fulgores plateados, aun lo ejerce y lo enseña. Todos lo conocen como Teo, pero su verdadero nombre es Doroteo Eugenio Olivera Ordóñez.

Sus inicios como pocero fueron entre los 13 y 14 años. Lo motivó la necesidad del preciado líquido y la perseverancia de otro compañero quien lo instruyó en el oficio. Estuvo un tiempo como ayudante y luego comenzó a ejercerlo por su cuenta buscando colegas que se interesarán en auxiliarlo y a veces el propio dueño de la obra.

Por toda una vida de trabajo en tan abnegada empresa, ya el cuerpo de Teo muestra signos de desgastes que lo limitan. Con tristeza expresa sus limitantes después de haber sufrido tres infartos.

Sin embargo este virtuoso varón, portador de secretos legados por sus antepasados, está dispuesto a compartirlos con sus semejantes para el beneficio de todo el pueblo.

Teo valora el oficio de buscar el agua y se preocupa porque los jóvenes lo aprendan. Ahora queda en los mineños la responsabilidad de no dejar que hombres tan valiosos como él, se lleven con Osiris, al igual que los faraones del antiguo Egipto, sus secretos y experiencias sin antes preparar las nuevas generaciones.

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