obama en cubaPor Jorge Luis Flores Silvestre.

El viaje de Barack Obama a la isla representa un nuevo paso de avance en la normalización de las relaciones entre ambos países, hecho que sin dudas, marca la historia política del siglo XXI.

A partir del 17 de diciembre del 2014, momento en el que el mandatario estadounidense admite la ineficacia de la política norteamericana con Cuba, comenzaron paulatinamente las conversaciones diplomáticas, dando así un giro de 180 grados en la política de Washington.

Durante el poco más de un año que ha transcurrido desde esa fecha, observamos con alegría la inauguración de sendas embajadas, el restablecimiento del servicio postal y la visita de altos mandatorios a nuestra nación.

Sin embargo, aún restan la eliminación de la Base Naval de Guantánamo, sitio ilegal, donde cientos de personas son torturadas sin juicio que demuestre su culpabilidad, y la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero que produce a la Isla pérdidas millonarias cada año.

Obama está en Cuba, pero ello no significa que renunciamos a nuestros principios socialistas o que menguamos en el apoyo a la hermana nación Bolivariana de Venezuela ante la guerra económica de la cual es objeto por las fuerzas de la derecha con el fin de desestabilizar el gobierno de Nicolás Maduro.

Durante sus días en la Mayor de las Antillas podrá apreciar una isla que crece, que multiplica su ejemplo en toda Latinoamérica, un país donde a pesar de las limitaciones del embargo, todos accedemos de manera gratuita a la salud y a la educación.

A pesar de los detractores la visita de Obama a Cuba, marca un antes y un después en la memoria de ambas naciones, conocerá nuestra realidad, más allá de prejuicios y nociones infundadas.

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