f0056635Cuando el presidente Barack Obama pidió este martes a los cubanos  “olvidarnos del pasado” y “mirar hacia el futuro”, es­ta­ba parado en el mismo escenario desde el que habló en 1928 el último presidente norteamericano en visitar la Isla.
“Hoy Cuba es soberana, su pueblo es independiente, libre, próspero, pacífico y está gozando de un gobierno propio”, dijo Calvin Coolidge en el entonces Teatro Nacional, hoy Gran Tea­tro de La Habana Alicia Alonso.

Era el espaldarazo que estaba esperando el presidente Ge­rardo Machado para terminar de instaurar una de las dictaduras más sangrientas de la región.

El Presidente Callado, como lo apodaban, quería mostrar a la Isla como ejemplo de éxito económico y social para quienes seguían las indicaciones de Washington. Los marines norteamericanos convencían por otros medios a los soldados de Sandino en Nicaragua y a los patriotas dominicanos.

“Yo sé la historia, pero no voy a estar atrapado por la mis­ma”, dijo Obama ayer.

Pero en ese lapso de tiempo, el antimperialismo de Julio An­tonio Mella, Rubén Martínez Villena y Antonio Guiteras, heredero de líderes de la independencia nacional como José Martí, dio paso en 1959 a la Revolución más radical de nuestro continente en reacción a la dominación norteamericana. Tuvo que transcurrir más de medio siglo de resistencia para que otro presidente estadounidense se decidiera a pisar Cuba, esta vez para intentar “dejar atrás los últimos vestigios de la Guerra Fría”.

Más de mil personas, de la más amplia representación de la sociedad cubana actual, escucharon atentamente cada palabra del discurso del mandatario.

“Hemos oído el discurso con respeto, pero no coincidimos en algunos de sus aspectos. Nosotros no podemos olvidar la historia, nuestros muertos, el impacto del bloqueo durante tantos años”, aseguró a este diario Ernesto Freyre Casañas, representante de la Central de Trabajadores de Cuba,  fundada después del derrocamiento de la dictadura de Machado.

“Me gustaría haber escuchado un poco más de disculpas por la intervención, la agresión, los ataques hacia la soberanía de Cuba y el pueblo desde los años 1960”, afirmó por su parte Peter Kornbluh, coautor del libro Diplomacia encubierta con Cuba. “Pero es difícil políticamente para un presidente decir lo siento”.

“En el discurso hay muchas esperanzas y buenas intenciones, pero que tienen poco asidero en la realidad histórica de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos”, opinó Jesús Arbo­leya, estudioso de las relaciones entre ambos países.

lA NUEVA ESTRATEGIA

Desde el 17 de diciembre del 2014, Cuba y Estados Unidos buscan abrir un nuevo capítulo en sus nexos bilaterales con la voluntad de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro.

El miembro de la Plataforma Interreligiosa Cubana, Enrique Alemán, tiene duda respecto a la interpretación que hace Washington de su “nueva política” hacia la Isla. “¿Es una estrategia limpia, es un acercamiento limpio hacia nuestro pueblo?”, se preguntó.

Obama dijo ayer que Estados Unidos no quería ser enemigo de Cuba ni intentar cambiar su sistema económico y político.

“Cultivo una rosa blanca”, citó el Presidente de un conocido poema de Martí y dijo que ofrecía al pueblo cubano un “sa­ludo de paz”.

Leyde Rodríguez Hernández, profesor de Relaciones Inter­nacionales, aseguró que Obama tuvo un descuido o un desconocimiento sobre el pensamiento del Apóstol. “Él vivió en Estados Unidos y exaltó sus valores, pero hizo grandes críticas a esa democracia naciente que desde aquella época se vislumbraba como una plutocracia, como un gobierno de los ricos, por los ricos y para los ricos. Y esa tendencia no ha hecho más que exacerbarse hasta el siglo XXI”.

UNA CARGA OBSOLETA

Desde La Habana, el presidente de los Estados Unidos volvió a solicitar al Congreso de su país que levante el bloqueo contra Cuba y lo calificó como una “carga obsoleta sobre el pueblo cubano”.

La audiencia respondió con aplausos y poniéndose de pie, in­cluidos legisladores tanto demócratas como republicanos que acompañaron al mandatario en este viaje.

El representante demócrata por Massachusetts, James Mc­Go­vern, quien viene defendiendo esta causa hace muchos años, dijo a Granma que le daba créditos a ambos presidentes por lo que han logrado, pero “ahora es el turno de que el Con­greso haga su parte y levante el embargo (bloqueo)”.

El senador republicano Jeff Flake, quien junto al demócrata Patrick Leahy, llevan adelante un proyecto de ley sobre la libertad de viajar a Cuba, dijo a nuestro diario que  más allá de los cambios regulatorios que ha anunciado la administración, el legislativo tiene que deshacerse por completo de la prohibición.

Tom Emmer, representante republicano de Minnesota  opina que la visita y el discurso del presidente ayudan a colocar el tema frente al gran público estadounidense, y ayuda a avanzar el proyecto que lleva adelante junto  a la congresista demócrata por la Florida, Kathy Castor,  para levantar algunos elementos del bloqueo.

OPORTUNIDADES EN EL CAMINO

Las posibilidades de colaboración fueron un tema abordado por el presidente de Estados Unidos, quien destacó “el servicio que miles de doctores cubanos han llevado a los pobres, a los que sufren”.

Pedro Luis Véliz Martínez, director del Consejo Nacional de Sociedades Científicas de la Salud, dijo que los intercambios en este sector no se pueden resumir a situaciones de desastres o epidemias, como el caso del enfrentamiento conjunto al Ébola en África occidental. “Colaboración también es que respeten al internacionalista cubano y no provoquen la deserción del personal médico de salud en terceros países, lo que lacera la formación de recursos humanos de nuestro pueblo”.

Resaltó asimismo la posibilidad de que se abra la venta de productos cubanos en el mercado de Estados Unidos. “Hemos logrado muchas cosas con nuestro esfuerzo y sacrificio. No aceptamos esa mirada de superioridad porque nosotros en este campo hemos demostrado nuestra valía”.

Nicolay Casano, por su parte, es una evidencia palpable de lo que se podría lograr. Sentado junto a decenas de otros compañeros, este estudiante neoyorquino de segundo año de Me­dicina refiere que los cubanos tienen “un corazón muy grande”. Incluso con la presencia del bloqueo tuvo la oportunidad de comenzar a estudiar su carrera en la Isla y asegura que luego planea regresar a su comunidad para hacer la diferencia en un concepto de atención a los pacientes que no está basado en el dinero.

NUESTRO PROPIO MODELO

“¡El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano!”, con esa y otras palabras Obama se expresó en futuro sobre una realidad que muchos aprecian en presente.

El cantautor Raúl Torres dice que Obama destacó varios elementos positivos de la realidad cubana, pero desconoció que son fruto de la propia Revolución.

“Nosotros somos jóvenes empoderados que tenemos la oportunidad de hacer lo que queramos en este país. Además de tener algo tan importante como la seguridad de la educación y la salud”, dijo el autor de Candil de Nieve y el Regreso del Amigo.

“En Estados Unidos nosotros tenemos un ejemplo claro de lo que puede hacer el pueblo cubano y se llama Miami”, dijo Obama en otro momento de su intervención.

El profesor Leyde Rodríguez señaló a este diario que  las transformaciones que se llevan a cabo en el país no son para “copiar el modelo político de nadie”.

Luis René Fernández, profesor e investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Uni­ver­sidad de La Habana, asegura que los cambios que vive el país están guiados por el objetivo de construir un socialismo próspero y sostenible, inspirado en el  proyecto de nación de los grandes políticos y pensadores patriotas de nuestro país.

Aseguró que el perfeccionamiento ha comenzado por la parte socioeconómica, pero eso no implica que no haya otros sectores como el sistema socio-político que también deban ser perfeccionados. Citó al respecto la explicación que ofreció re­cientemente en rueda de prensa el Presidente Raúl Castro sobre los derechos hu­manos y la democracia. “Nadie sabe exactamente cómo sería ese socialismo, pero tiene que ser a la medida nuestra, a lo cubano”.

El libro de Peter Kornbluh, publicado en el 2014, culmina con una serie de recomendaciones para mejorar las relaciones entre Washington y La Habana.

A petición de este diario, aceptó resumir en una sola idea lo que debe suceder para continuar avanzando en este camino: “Estados Unidos tiene que tratar a Cuba con respeto, como un país independiente con respecto a su soberanía, no puedes dictar el futuro o las acciones del gobierno o el pueblo”.

Tomado de Granma

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