ecosdelson2Por Caridad delas M. Reyes Reyes.

Cuando un número significativo de las agrupaciones musicales cubanas apuestan por el reggaeton, al norte de Camaguey, en Minas, un singular grupo se aventura a defender el más oriental de nuestros géneros,  el Son.

Sus primeros pasos llevan el sello del empeño de uno de nuestros coterráneos: Orgelio Estévez Aguilar. “Ecos de Son” como bien lo dice su calificativo, marcan la diferencia.

Orgelio rememora sus inicios con la música, el ejemplo de su papá, los grupos anteriores que de una forma u otra influyeron en la sonoridad del gremio y toda una historia de persistencia y tenacidad que precede a Ecos de Son como  profesionales.

Caras y voces muy jóvenes armonizan con otras de cabellos plateados y acentos de experiencia. Ocho son sus miembros y quizás lo diverso de su estructura tenga una marcada preponderancia en la calidad de su sonido.

El son cubano desde su creación, se ha abierto paso entre múltiples barreras hasta ganar el espacio merecido. Por  constituir una de las formas básicas dentro de nuestra música y haber sido declarado patrimonio cultural de Cuba en septiembre de 2012, agrupaciones como Ecos de Son, que nos identifican con sonidos tan autóctonos, ameritan ser reconocidas por difundir y conservar nuestra cultura.