img_20160816_070652_370Por Caridad de las Mercedes Reyes Reyes.

Eduardo López Basulto es un mineño que ponen bien en alto la máxima Martiana de “Cuando el hombre sirve, la tierra sirve”. Y es que “Pepe”, como cariñosamente le llaman sus vecinos y compañeros de trabajo, no puede ver un pedazo de tierra ocioso y enyerbado, sin ponerle encima sus prodigiosas manos y hacerlo producir exitosamente, ante la admiración de todos.

Pepe es custodio de los Almacenes de Óptica y Farmacia en Minas. Los que laboran allí, durante algún tiempo, se debatían en cómo eliminar la maleza que se apoderaba del jardín, hasta que el ingenioso varón decidió hacerse cargo.

Uno de sus días de descanso, lo vieron llegar con instrumentos y ropa de agricultor, algunos rieron con sus jaranas, pero Pepe venía dispuesto a ganar una batalla. Levantó montículos de tierra e hizo surcos uniformes y con mucha estética. Ya en la tarde estaba plantando las semillas. Luego pasó días escardando cada hierbita fisgona que asomaba, hasta que por fin las lozanas y hermosas plantas de habichuelas colonizaron el jardín. No tardaron las flores y los frutos, entonces comenzaron los elogios y hasta los deseos de todos los colindantes de consumir la sabrosa y preciada legumbre.

 

Pero Pepe tiene otros secretos, él no solo siembra en su trabajo, también lo hace en su casa donde no desperdicia ningún pedacito de tierra y además de cultivador tiene un espíritu solidario, pues no vende lo que produce, sino que lo dona para el comedor obrero de su trabajo y le regala a los vecinos.

Hace algún tiempo el frente de los almacenes de Óptica y farmacia en Minas, antiguo parqueo del SIUM, era un área infecunda y sin ningún atractivo, hoy gracias a la creatividad y el esfuerzo de este sencillo y virtuoso hombre, ofrece un panorama digno de elogios.