maikelPor Caridad de Las Mercedes Reyes Reyes.

Maikel es un niño con una lesión que le abarca las tres cuartas partes de su cerebro. Apenas con meses de nacido ya le dieron el diagnóstico a su mamá, quien desde ese momento comprendió que su pequeño retoño no tendría un desarrollo psíquico motor a la par de los infantes de su misma edad.

Ya con cinco años, en las vías no formales, su lenguaje era atropellado y con espasmos frecuentes. Apenas tenía control muscular, sus manitas no podían aún dibujar.

Pero comenzó el preescolar en el seminternado “Juan Vitalio Acuña Nuñez”. Maestros y familia compartían la batalla por sacar adelante a Maikel. Los propios desórdenes de su enfermedad lo conllevaron a no vencer los objetivos del tercer grado. La enseñanza especial ya era imprescindible para él,

Llegó un nuevo septiembre. Maikel junto a su madre se vieron frente a una escuela cuya entrada exhibía la máxima que transformó sus alicaídos corazones: “En este centro, más que la enseñanza, ha de profesarse AMOR”. Un solo curso en “Rodolfo Ramírez Esquivel”, ese paraíso terrenal mineño para niños especiales, bastó para ponerlo al día académicamente.

Cuando llegó la noticia del regreso a su escuela de origen, las lágrimas de nostalgia afloraron, pero las sonrisas de victorias fueron más fuertes.

Maikel entró en el seminternado y se insertó en un nuevo grupo. Los cursos fluyeron con rapidez y los resultados del esfuerzo y sacrificio del alumno, maestros, familia y todo un equipo multidisciplinario, se vieron reflejados en su ingreso a la secundaria básica.

Tres años en la ESBU “Mártires de Minas”, con un interés especial del claustro de profesores de ese centro, y aquel pequeño de ojos vivaces, con una hiperactividad peculiar, alcanzó el noveno grado contra todos los pronósticos médicos.

Este príncipe con sueños de titanes, concebidos en un  hogar humilde,  puso todo el empeño para realizar los estudios técnicos profesionales; sin embargo su padecimiento le impidió estar becado.

Pero Maikel vive en Cuba, donde el sistema educacional se ajusta a todos según sus necesidades. Ahora cursa el bachillerato en la Facultad Obrero Campesina más cercana a su casa y aspira, cuando la culmine, a ingresar en la Universidad.

Hoy, en los inicios de un nuevo curso escolar, la mamá lo mira orgullosa; y piensa en lo incierto que sería su futuro si no vivieran en un país con un sistema social como el nuestro. ¿Cuánto hubiesen costado las consultas, el tratamiento y la educación de su hijo?

Tranquila le besa la frente mientras el joven organiza sus libretas para continuar una carrera en la que ya es ganador.