no_pocas_veces_la_vieja_maquina_se_atasca-_La Unidad Empresarial de Base Productora de Fósforos “Rafael Guerra Vives” en Camagüey, es una entidad donde se ha hecho sentir por años el impacto del bloqueo económico, financiero y comercial que el Gobierno de Estados Unidos mantiene contra Cuba desde inicios de los años 60 del siglo XX.

Así lo atestigua la tecnología instalada en la fábrica, la cual tiene más de 60 años de explotación y resulta muy difícil sustituirla, pues las piezas hay que adquirirlas en mercados distantes y a muy altos precios.

Al respecto reflexionaron dirigentes sindicales y juveniles con el colectivo laboral de esta industria, que tiene el encargo de asegurar los fósforos a las provincias de Camagüey, La Habana, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila.

En el encuentro, Yakelín Baños Torres, secretaria general del Buró Provincial del Sindicato de Trabajadores de Industrias en territorio agramontino, al cual pertenece ese colectivo, dialogó con los obreros sobre las ocasiones en las que se ha detenido la producción por la rotura de algún equipo o por la falta de materias primas.

“Esto repercute en el salario de los trabajadores y afecta el nivel de vida de los familiares que mantienen económicamente. Si existiera la posibilidad de un flujo estable de materias primas y de acceder a una tecnología mejor, indudablemente se elevaría la producción y, por tanto, la remuneración de los trabajadores”.

Ángel Luis Rodríguez Aguirre, tecnólogo de la fábrica, explicó cómo han sentido los embates del bloqueo cuando la materia prima ha llegado tarde y se atrasan los procesos, debido a que la mayoría es de importación y hay que rebasar muchas barreras para disponer de ella en Camagüey.

“Los barcos donde esos componentes se trasladan no pueden venir directamente hacia Cuba y por la leyes impuestas por el Gobierno de los Estados Unidos tienen que hacer escalas en terceros países, lo que implica que esos productos salgan más costosos. En ocasiones ha habido paros productivos en la fábrica por esta causa”, ilustró Rodríguez Aguirre.

Sin embargo, los trabajadores de esa entidad camagüeyana no se han dejado amilanar y han acudido a inventivas para echar a andar el viejo equipamiento.

Rolando Rodríguez Díaz, uno de los innovadores expresó que aunque existen escasez de piensas de repuesto y no dispone de todos los medios, se apoyan en otras empresas para reparar equipos, en tanto un grupo de mecánicos en un pequeño taller de la propia fábrica, se las ingenian para rescatar las piezas menos complejas.

Fue por eso que cuando a este colectivo se le preguntó lo que pensaba sobre el cerco comercial, económico y financiero que aún mantiene Estados Unidos contra Cuba, todos a una voz exclamaron “¡Abajo el bloqueo!” y allí, en medio de la Fábrica de fósforos de Camagüey, una vez más se prendió la llama de la indignación por un agravio que lleva más de medio siglo contra el pueblo de Cuba. (Tomado de Radio Cadena Agramonte)