cuba-vs-bloqueo_0Por Lídice Medina Guillén.

Durante más de medio siglo el gobierno norteamericano ha impuesto a nuestro país un cerco económico, comercial y financiero que nos limita y causa afectaciones millonarias a la isla.

Desde su implantación en febrero de 1962 el bloqueo constituye la política más larga de la historia, carente de toda legalidad y está creada para provocar hambre, enfermedades y desesperación en la población de la Mayor de las Antillas.

Todos los sectores del ámbito cubano reportan daños materiales, a más de 750 mil millones de dólares ascienden los daños en estas décadas de asedio.

Por otra parte, durante el pasado calendario la afectación en el sector alimenticio, específicamente en granos, alcanzó cerca de 23 millones, en este ámbito además, la isla se ve imposibilitada de comprar semillas a compañías estadounidenses, pues de hacerlo serían multadas, obligándonos a recurrir a mercados lejanos, lo que encarece los productos y retrasa los programas de siembra.

Otra consecuencia del bloqueo en ese sentido es que al no existir acuerdos fitosanitarios entre Cuba y el vecino del Norte no tenemos acceso a sus materiales genéticos, los cuales destacan a nivel mundial por su rendimiento y calidad.

Esta política realiza sus estragos además en uno de los programas priorizados de la Revolución Cubana, el sector de la vivienda, obstaculizando el desarrollo habitacional de la isla.

Según muestra la página web de la emisora Radio Reloj, las afectaciones del cerco a la edificación de casas y obras sociales ascienden a más de 30 millones de dólares, cifra que se corresponde en gran medida a daños por la falta de acceso a tecnologías norteamericanas más eficientes y productivas.

 Por otro lado destacan también los perjuicios en el sector del transporte, el que solo durante el anterior calendario superó los 232 millones de dólares.

Cifras que aumentan además por la imposibilidad de utilizar la moneda norteamericana en nuestras transacciones.

Aunque desde el 17 de diciembre de 2014 los gobiernos de ambos países restablecieron relaciones diplomáticas, lo que conllevó a la apertura de sendas embajadas y a la visita a la isla de Barack Obama, mandatario de la nación norteña, así como de altos funcionarios, aún hoy el cerco sigue en pie.

No se permiten a los estadounidenses viajar como turistas, ni tampoco que empresarios cubanos de cualquier sector utilicen el dólar en transacciones comerciales, y aun existen bancos en el mundo que tienen sistemas informáticos que rechazan cualquier tipo de operación donde aparezca la Mayor de las Antillas.

Por estas y muchas otras razones, el Ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez Parrilla expuso recientemente ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el informe titulado Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba.

Documento que recibió por vigésimo quinta ocasión el respaldo del mundo, demostrando que no estamos solos en esta lucha, batalla que continuará cada año mientras exista esta genocida política que pretende hacer mella en la fortaleza de los cubanos.