2220-pp40Este 7 de noviembre celebramos 40 años de la constitución de las Asambleas Provinciales del Poder Popular, como parte del proceso de institucionalización que vivió el país en el año 1976.

Apenas una semana antes se habían conformado en los 169 municipios de la Isla las estructuras de Gobierno a ese nivel, integradas por los delegados electos en las circunscripciones de cada demarcación, entre los propuestos democráticamente por los ciudadanos con derecho al voto.

De esa forma concluía una intensa etapa preparatoria que databa de años atrás. La institucionalización del país no es, por tanto, una fecha más en el calendario, sino el resultado de una serie de pasos que maduraron de forma paulatina.

Como explicó Fidel en el Informe Central al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado del 17 al 22 de diciembre de 1975, “la Revolución no se apresuró en dotar al país de formas estatales definitivas, pues no se trataba simplemente de cubrir un expediente sino de crear instituciones sólidas, bien meditadas y duraderas que respondieran a nuestras realidades.”

Con esta premisa, en 1974 el Gobierno tomó la decisión de llevar a cabo en la provincia de Matanzas, en el occidente de la Isla, una experiencia sobre el establecimiento de los Órganos del Poder Popular en las localidades.

La práctica tuvo como objetivo confirmar toda una serie de criterios referidos a formas metodológicas para el mejor funcionamiento de las instituciones representativas del Estado, así como sobre cuestiones demográficas, territoriales y, entre otras relaciones, las administrativas y empresariales.

Los frutos de aquella experiencia se materializaron en las decisiones adoptadas para vertebrar todo el sistema de instituciones representativas estatales que culminó con la creación de los Órganos del Poder Popular en los 169 municipios y las 14 provincias en que se estructuraba entonces el país.

Posteriormente, con la constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), el 2 de diciembre de 1976, la elección del Consejo de Estado, su Presidente y Vicepresidentes, y la designación del Consejo de Ministros, se fortaleció la esencia democrática de la Revolución al ponerse en marcha formas más efectivas de participación en la vida pública, las cuales hicieron posible una intervención más directa de los ciudadanos en la dirección de los asuntos del Estado y de todo el quehacer de la sociedad.

Del momento fundacional de los Órganos Locales del Poder Popular (OLPP) a la fecha suman miles los representantes que el pueblo eligió en los niveles municipal y provincial, en las 16 legislaturas que enmarca el período.

Así lo refrenda en uno de sus primeros artículos la Constitución de la República de Cuba, la primera socialista del hemisferio occidental: “El sistema político es genuinamente democrático, de amplia participación ciudadana; se fundamenta en la dignidad, la igualdad y el ejercicio real de los derechos humanos”

En Cuba el poder es del pueblo: su artífice fundamental. Validan ese principio esencial estas cuatro décadas de los OLPP, cuyas imperfecciones estamos conscientes de que debemos revertir entre todos, para seguir consolidando una democracia atípica y muy nuestra, afianzada en el consenso ciudadano. (Tomado de Radio Cadena Agramonte)

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