dsc01182Por Adolfina Portuondo Pérez.

Es ardua tarea encontrar la expresión que evidencie el ardor de las emociones provocadas en el pueblo por la ideas de Fidel. En cambio hoy el rostro se contrae en una expresión de dolor a consecuencia de la desaparición de alguien a quien los cubanos consideran un padre.

Hoy en Minas las calles son un hervidero de patriotismo. Los mineños acuden unidos  a los sitios señalados para firmar el juramento basado en el concepto de Revolución enunciado por el Comandante el 1ro de Mayo de 2000.

Su legado continuará presente hasta el futuro de la humanidad. La valentía y dedicación por completo a la patria será unos de los legados más agradecidos, la abnegación para mantenerse al lado de las nuevas generaciones sirviendo de guía enseñando el camino correcto.

Entonces llevaremos una presencia virtual como barrera protectora en todos los momentos de nuestra existencia; en la cultura defendiendo nuestra identidad, en el deporte convirtiéndolo en un derecho del pueblo y en la Batalla de Ideas.

Cuánto coraje demostrado; La Historia me Absolverá fue una premonición que desde entonces emprendió el camino a la eternidad. Hoy forma parte de la historia de América Latina y del mundo. ¿Se atrevería alguien a negarlo? Para quien se atreva a pensarlo siquiera,  el pueblo de Minas enarbola todo su orgullo por la memoria de unos de los pensadores más vigoroso de los tiempos actuales. Por eso no pueden despedirlo; solo le resta un HASTA SIEMPRE COMANDANTE.

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