brisasssPor Caridad de las Mercedes Reyes Reyes.

Esmérido Marrero Hernández es un mineño que guarda, junto al tesoro de sus años, anécdotas de encuentros cercanos con Fidel Castro. Uno de ellos fue la visita que hiciera el líder histórico en su paso por este territorio, al establecimiento gastronómico Las Brisas.

Rememora Esmérido una historia sucedida allá por los primeros años del triunfo revolucionario a un hermano suyo que se desempeñaba como cocinero en el mencionado centro.

Se dirigía Fidel a Nuevitas y de pasada se detuvo en Minas. ¨Yo vengo aquí porque dicen que aquí se hace buen almuerzo y buena comida¨, dijo Fidel en aquel entonces, según los recuerdos de Esmérido.

Alipio, quien era entonces el jefe de “Las Brisas” entre la emoción y la sorpresa consiguió magullar algunas palabras. Le preguntó:

– ¿Comandante, qué quiere comer?

– Bueno, yo quiero comer una buena zopa y pescado frito.

Al hermano de Esmerido, le asistió el honor de preparar los alimentos.

Al terminar Fidel de consumir el apetitoso menú, no pudo despedirse sin antes pasar por la cocina, estrechar la mano del cocinero y felicitarlo.

Con esta sencillez, la historia da una muestra de la naturalidad que caracterizó siempre a este gran hombre. Pero la visita no quedó allí; luego de la comida conversó durante aproximadamente veinte minutos con un hijo de Alipio, quien antes asumiera responsabilidades dentro del Movimiento 26 de julio en Minas.

Comprometimiento, organización, sentido de pertenencia, sencillez, sinceridad, altruismo, fueron valores comunes y constantes en la personalidad del gran hombre que fuera Fidel Castro. Los mineños lo recuerdan con amor y respeto.