lv_20130218_lv_fotos_d_54365509862-992x558lavanguardia-webPor Maykel Torres de la Rosa.

Fidel no está, es tan difícil andar sin él, pero sus ideales están allí vivos en cada hombre y mujer que se sienta revolucionario, así nos comento la Licenciada en Enfermería Bárbara Aparicio Alarcón quien trabaja actualmente en el Combinado Deportivo 9 de Abril en Minas.

Nos dice que para sentir a Fidel, solo tiene que cerrar sus ojos para abrigar la esencia de su espíritu. El legado que puso en nuestras manos es compromiso para trabajar mejor y entregar todo en el perfeccionamiento de nuestro socialismo, cumpliendo con el concepto de Revolución.

Uno de los valores que hizo germinar en Aparicio Alarcón fue el internacionalismo proletario, cumplió misión en Iraq, dar el paso al frente y llevar la solidaridad humana hasta ese país del medio oriente es muestra de la máxima de José Martí que “Patria es humanidad”, y Fidel Castro ha hecho de la solidaridad internacionalista un pilar esencial de la política exterior de Cuba y para el personal de enfermería llevarla a los paises que nos necesitan, es un honor muy alto,  porque somos revolucionarios.

Esta profesional que le debe su graduación y todo lo que es a Fidel Castro refiere que debemos defender los valores en los que creemos al precio de cualquier sacrificio, nuestro eterno comandante fue un hombre entregado a su pueblo, pueblo que le siguió los pasos desde el Moncada, el desembarco del Granma, la Sierra Maestra hasta el triunfo del 1 de enero de 1959 y continuara con él en cada obra que se haga, las ideas de Fidel siempre estarán presente como fuente moral, inspiración, ejemplo, y su Cuba lo lleva tatuado en su corazón.

Fidel supo sembrar en cada alma, el amor, porque con su acción toco cada fibra  sentimental, con sus palabras claras y apasionadas llevo altruismo a ese hombre humilde, y para la mineña Bárbara Aparicio Alarcón será siempre ese faro de esperanza y justicia verdadera paradigma de dignidad y defensor  del derecho a vivir  en un mundo mejor.

 

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