antonio-9Por Leonardo González Lamas.        

El triunfo de la Revolución Cubana, liderado por Fidel, fue la ruptura culminante contra los atropellos de la dictadura batistiana. La llamada guardia rural en la Cuba capitalista, cometió crímenes que dejaron huellas profundas en muchos campesinos. Alfredo del Toro Padrón, testigo de estos abusos, comparte sus experiencias:

“Yo vivía en el campo, cuando tenía 14 años me dediqué a  repartir las boletas del 26 de Julio a lugares intrincados. Un día me cogieron tres guardias rurales. Me dieron tremenda paliza que me rompieron los dientes, me golpearon con un látigo que me oriné en los pantalones, luego me metieron la punta de la pistola por la nariz para que oliera la pólvora y me asustara, me dijeron que me iban a ahorcar con un alambre y me llevaron hasta una mata de marañón que todavía está allí; tenía escondidas las boletas en los zapatos y no se dieron cuenta, por eso me salvé. Hoy todavía padezco de problemas de salud por ese motivo”

El campesinado cubano de ese entonces no se sentía seguro. Cuando llegaba algún guardia rural a sus hogares, se les erizaban los pelos de punta:

“Yo vi a la guardia rural quemar casas, botar a los campesinos de los bohíos, sacarle los hijos de la barriga a mujeres embarazadas solo por darle comidas a los revolucionarios alzados que pasaban por allí. Recuerdo que un día llegó a mi casa uno que se conocía por ¨Furia¨ y le dijo a mi mamá “Esos puercos que están allí me los voy a llevar”; mi madre y mi abuela protestaron, diciendo que les costó mucho criarlos y de un empujón las tiró a las dos al piso. Cuando llegó mi padre tuvo que huir porque también lo querían matar. No se les podía ir a la contraria, hacían lo que les daba la gana. Todo eso lo viví yo, y no hay quien me quite que sea revolucionario: ni me vendo ni me regalo, y por eso defiendo hasta la muerte esta Revolución. Yo les cuento a mis hijos y nietos mi historia para que no traicionen jamás a su patria y valoren lo que tienen”

Los abusos cometidos en el pasado, no volverán jamás gracias a la justicia social instaurada a partir de del 1 de enero de 1959.  Nuestra nación disfruta de una tranquilidad ciudadana gracias a las conquistas de la Revolución liderada por Fidel. Este legado debemos defenderlo al precio que sea necesario.

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