marciaPor Leonardo González Lamas.

Muchos adolescentes y jóvenes formaron parte de la campaña de alfabetización en el año de 1961  cuando la Revolución, liderada por Fidel, decidió sacar al pueblo de Cuba del analfabetismo.

Marcia Guadalupe Suárez Ávalos, residente en el Consejo Popular Senado, con 47 años de experiencia como educadora, nos habla de esos momentos trascendentales:

“Tenía solo 11 años de edad y no me permitieron salir a otros lugares, aunque mis padres dieron la autorización. Di clases como alfabetizadora popular a personas de mi comunidad. Estos pobladores, posteriormente, le escribieron una carta de agradecimiento a Fidel”

“Cuando comenzó el plan de becas me fui para Minas de Frio en Oriente. Allí combinaba el estudio y el trabajo; lo mismo construíamos escuelas, estudiábamos que impartíamos clases a los niños de la zona”

Fue todo un reto para aquella adolescente, mantener su fuerte convicción de educadora en esos momentos de la historia cubana.

“Recuerdo una vez que mis padres me fueron a visitar recién llegada a Minas del Frío. Cuando mi madre me vio lavando la ropa en el río y dando clases en un cafetal quería que regresara, pero mi padre le dijo: “Déjala, que ella sola se va a rajar”   Pero no me rajé, logramos entre todos levantar escuelas en lugares intrincados, enseñar a los niños; realmente valió el sacrificio, porque llevamos el conocimiento a otros que lo necesitaban y hoy se ve el resultado en toda la obra de la Revolución”

Jubilada, hace unos años, decidió reincorporarse por varias razones:

“Yo adoro mi profesión, cuando comenzó la universalización me incorporé a la tarea  Álvaro Reinoso. Allí impartí diversas asignaturas. En la actualidad estoy en la Secundaria Básica Carlos Marx en Senado como tutora de historia y mientras tenga fuerzas voy a seguir trabajando en Educación porque es mi vida y me siento útil”

Sobre la persona de Fidel y su legado, argumenta:

“Yo soy lo que soy gracias a Fidel. Mis padres eran muy pobres y no hubiera podido estudiar si no fuera por la Revolución.  Admiro la posición de los jóvenes hoy ante las conquistas de la Revolución, y repito como ellos: YO SOY FIDEL, YO SOY CUBA”

Esta educadora tiene mucho que dar de sí. A pesar de su edad y los problemas de salud que presenta, todavía se esfuerza por llevar a otros la luz del conocimiento.

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