bandera-cubanaCon el corazón enlutado, los cubanos recordaron en el inicio del 2017 al Comandante en Jefe Fidel Castro, invicto en la obra de 58 años de Revolución y, sin aspavientos ni zafarranchos innecesarios, continúan por el camino trazado por su líder histórico hacia la independencia económica, porque la política se renueva en la trinchera de sus ideas.

Un año más que se fue con otra administración USA, la de  Barack Obama, quien se atrevió a visitar la Isla y en su suelo libre reconocer ante los líderes vivos de la Revolución y su pueblo que la política de aislamiento de los Estados Unidos y el bloqueo por más de medio siglo había fracasado.

Esa fue la absoluta verdad que dijo el primer Presidente negro de la mayor potencia mundial, el resto de su discurso fue pura fanfarria y pragmatismo estilo USA: firmó la continuidad de la ley de castigo del 1917 contra el enemigo, que solo aplican a Cuba. El “embargo”, salvo algunos cosméticos de viajes dirigidos, prosigue igual o peor, y aunque propaló a voz en cuello en los grandes medios liberar el dólar americano para que Cuba pudiera realizar transacciones justas y recíprocas, esto no se cumplió, y ni siquiera cerró la cárcel de tortura de la base naval en Guantánamo que mantienen ilegalmente en contra de la voluntad de los cubanos.

Obama llegó a La Habana con el familión —hasta a la suegra trajo—, paseó sus calles y paladeó la comida cubana entre frases criollas aprendidas para aderezar el show mediático; además, para tratar de marear con la política del “buen vecino” a algunos jóvenes y adultos ilusos, que también se dieron cuenta de que “del dicho al hecho no hay nada hecho”.

Ni el mismo Jefe de Estado creyó en sus palabras: durante su mandato fue el gobernante estadounidense que más inmigrantes ha repatriado desde 1890 hasta la fecha; pese al color de su piel, la impunidad racista refloreció en los Estados Unidos y la violencia y asesinatos de jóvenes negros por policías blancos alcanzó ribetes de los buenos tiempos del Ku Klux Klan.

Hacia Cuba navegó con un “porta-aviones” cargado de espejitos para cambiarlos ¿por principios? Prometió becas para emprendedores del sector no estatal, celulares, computadoras y medios sofisticados de comunicación encubiertos por la USAID en Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y más dinero que sus antecesores para la subversión, como si la mayoría aquí fuéramos aborígenes con taparrabos.

¿Qué sucederá después de Obama? Nada, la gran mayoría de los jóvenes y el pueblo cubano seguirá cabalgando tras el caballo de Fidel, en vigencia plena de la Batalla de Ideas y como siempre, preparados para resistir y vencer, porque Cuba no está sola y eso lo saben los vecinos del Norte, que en Naciones Unidas se quedaron únicamente con Israel, su sabueso “fiel” del Oriente medio. (Foto: Archivo)

Tomado de Radio Cadena Agramonte

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