imga0888Por Leonardo González Lamas.

Con el fin de mejorar la calidad de vida en las personas de la tercera edad, el hogar de ancianos ubicado en el Consejo Popular Lugareño  optimiza sus servicios de calidad.

“Nosotros los tratamos como si fueran de la familia– explica Digna Fonte Basulto, cocinera– La comida es siempre variada y adecuada a la edad, con alimentación reforzada para quien lo necesita y desde hace un tiempo contamos con fogones nuevos en la cocina”

La atención médica es primordial en ellos. El centro cuenta con una enfermería en donde se atiende la salud de los ancianitos:

“Les damos las atenciones necesarias, –declara la enfermera del hogar Yumilé García Lucas –las enfermedades más comunes en ellos son la hipertensión, la diabetes, algunas insuficiencias cardiacas entre otras propias de la edad. Nos esforzamos por cumplir con sus tratamientos médicos para evitar las complicaciones y en caso de una emergencia más grave, nosotros mismos los trasladamos para el hospital del poblado o lo remitimos en la ambulancia para el municipio”

El personal encargado de cuidarlos se esmera por asistirlos en todas las tareas y siempre hay alguna anécdota graciosa con los veteranos:

“Aquí les tendemos sus camas, les damos la comida, los bañamos si es necesario –cuenta Caridad Fonte Fonte, cuidadora –Ellos nos quieren mucho y hasta bromean con nosotros, como el viejito Pepe Omero, que me declama  décimas y dice que soy su novia”

Disfrutar de una vejez  tranquila, pulcra y lo más sana posible, es placentero y muy reconfortante. Llegar a la ancianidad es inevitable, pero hacerlo de manera digna, solo se logra con el trabajo del personal del Hogar de Ancianos del Consejo Popular Lugareño, quienes  ofrecen lo mejor de sí por los abuelos.

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