Por Leonardo González Lamas

Minas, 30 marz. – Los niños y adolescentes mineños forman su conducta cívica gracias al trabajo en los centros educacionales del territorio, la encomiable labor de lograr en los estudiantes un comportamiento adecuado tanto dentro como fuera del aula, constituye un principio de orden, hoy y siempre, en todo el país.

“Dentro de la enseñanza cívica en el centro está el conocimiento de la Constitución de la República de Cuba -explica Nilda Hernández González, maestra que imparte Educación Cívica en la escuela primaria Mariana Grajales en el Consejo Popular Lugareño- Los enseñamos a ser patriotas, amar a la patria, la igualdad de derechos y de géneros. Por otra parte se escoge a un héroe y se analizan sus cualidades como referente para un buen proceder en la sociedad”

El papel de los padres es decisivo en la enseñanza de los pequeños; la postura que asuman los progenitores en el escenario de la vida cotidiana  influye de manera determinante en el pensamiento  de los infantes.

“La primera escuela de la vida es el hogar – continúa diciendo Hernández González – allí están la mayor parte del tiempo, nosotros somos un complemento de la enseñanza; por eso la necesidad de la interacción de ellos con la escuela. Hemos logrado esa vinculación y el trabaja fluye satisfactoriamente. Son pocos los casos en que la falta de comunicación interfiere con el proceso educativo en los escolares”

Como nación libre y soberana, los derechos  y deberes son el patrón fundamental que rige el sistema social cubano. Al respecto explica Hernández  González:

“Es importante que los niños y niñas conozcan sus derechos y deberes para exigirlos en sus hogares: tener una buena alimentación, atención médica y, muy importante, la educación adecuada. Además en sexto grado se les enseña cómo comportarse, cómo relacionarse en sociedad y sobre todo, los valores: componente primordial para establecer relaciones sociales acorde a nuestros principios”

Lograr un buen proceder en las nuevas generaciones equivale a un trabajo riguroso no solo en la escuela, sino también en la casa; porque la familia es el pilar fundamental para la correcta educación de los niños.

 

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