Por Caridad de las Mercedes Reyes Reyes.

Un amplio salón con paredes pintadas de color marfil, acoge al preocupado doctor y la dinámica enfermera, que atienden un risueño paciente acostado en la camilla; cerca, el mecánico repara afanosamente un equipo en su  mesa de trabajo repleta de herramientas; un paso más adelante Melissa plancha la ropa y Ainara cocina un rico dulce para todos. Cristian, el maestro, escribe en la pizarra un complicado ejercicio de geometría.

Todos están concentrados en su actividad. Es el importante juego de roles en un espacio del círculo Infantil Goticas de miel del Consejo Popular Senado en el municipio Minas, uno de los tantos de este país donde como dijera el Apóstol: “Ellos son los que saben querer, porque ellos son la esperanza del mundo”.

En su entrada me reciben los héroes junto a la hermosa bandera de franjas azules y triangulo rojo, donde la estrella brilla con un fulgor enigmático. Dulces rostros de mujer ataviadas con rosas batas, semejan laboriosas abejas en una colmena. Todo pulcritud, todo armonía en este jardín, transmite bienestar y paz.

Las madres trabajadoras dejan confiadas sus retoños en las responsables manos de estas consagradas personas. Parten para hacer florecer una sociedad  que garantiza el cuidado de los hijos y su formación. Al atardecer recogerán profesionales, técnicos, obreros, amas de casa, pero sobre todo, hombres y mujeres dignos, bien educados, con valores que resaltan la modestia, el altruismo, la hermandad, el amor a la patria.

Son nuestros Círculos Infantiles como la buena tierra: en ella se plantan semillas que luego vemos germinar y dar frutos. Es el amor y la dedicación el riego diario de quienes allí laboran. Es el resultado maravilloso de las ideas de dos féminas, paradigmas de esta revolución: Vilma Espín Guillois y Celia Sánchez Manduley, y constituyen un eslabón fundamental en el desarrollo y perfeccionamiento de nuestra sociedad.

Llegue a todos sus colectivos y pequeños integrantes una felicitación en este día de fiesta.

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