Por Caridad Reyes Reyes.

No se sabe si tanta dulzura le proviene de su condición genérica, del toque mágico de un hada, o de permanecer rodeada de niños durante casi toda la vida. Pero Mayra Souto Tagle, quien ejerce como enfermera en el círculo infantil: Goticas de miel en el Consejo Popular Senado del municipio Minas, es una de esas féminas que trae los sentimientos a flor de piel y se emociona contando su historia.

Esta profesional relató el orgullo que siente al haber cumplido con el llamado de la Revolución, pues fue fruto de la primera graduación que hiciera el invicto Comandante en Jefe Fidel Castro, en el primer politécnico de la salud de Latinoamérica Octavio de la Concepción y de la Pedraja.

En los momentos que optó por la carrera, Cuba atravesaba por epidemias como el Dengue y la Conjuntivitis hemorrágica. El aporte de técnicos y enfermeras  como Mayra fue decisivo para el éxito de la campaña que se llevó a cabo. Esta fue una de sus mayores experiencias, pero recientemente, hace solo dos meses, la incansable mujer concluyó una misión internacionalista en el hermano país de Venezuela,  donde tuvo la posibilidad de brindar sus servicios y enaltecer el nombre de nuestra Patria.

Actualmente a Mayra solo le quedan cinco años para jubilarse y revela que le gustaría continuar en el centro donde labora. Los niños son su pasión. Cuidarlos, educarlos, formarlos y luego verlos crecer, llegar a mujeres y hombres de bien, le produce tal regocijo que confiesa: “Si volviera a nacer, volvería a ser enfermera”.

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