Por José Miguel Arredondo Puentes.

En las afueras del municipio Minas, en la parte sur, cerca de la carretera de Nuevitas, existe un lugar que todos conocemos como “El Canet”. Allí, bien intrincado, entre plantas ornamentales y árboles frutales se destaca una casa particular, que sin palabras, nos regala una imagen inigualable.

Conocida por todos como La Paladar de Ticoli o “El Gavilán”, mineños y foráneos quedan encantados por lo fascinante de su entorno, su increíble limpieza y organización, así como el sabor a cubanía en los platos que oferta.

Además de  la belleza natural que se disfruta, el canto de las aves, y el llamativo color de los peces en un pequeño acuario, el lugar se distingue por el buen trato de sus jóvenes trabajadores.

Ampliar el trabajo en el sector no estatal como una opción más de empleo, avanzar en el experimento de cooperativas no agropecuarias, priorizando aquellas que ofrezcan soluciones al desarrollo de la localidad, son algunas de las alternativas que el estado cubano lleva a efecto en la actualización de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Minas cuenta con varias propuestas patrocinadas por sectores no estatales que brindan un buen servicio. Sin embargo, al entrar en la paladar El Gavilán, y contemplar el porte y aspecto de su gente, el aroma de las flores y el delicioso sabor de su comida, no queda más que decir, como diría el famoso humorista Ángel Ramis en su personaje “el cabo pantera”: Quien no ha visitado La Paladar de Ticoli no sabe lo que es la vida.

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