El Día de la Rebeldía Nacional en Cuba resume el espíritu libertario y soberano de un país, que a lo largo de la historia ha construido un proyecto social sui géneris cuyo pilar más sólido es la unidad monolítica de todo el pueblo.

Ello no significa en modo alguno desvirtuar la confluencia de pensamientos, y como dijera José Martí, hoy es impostergable levantarse sobre los hombros de la Patria, pues ella nunca será triunfo, sino agonía y deber.

Los acontecimientos que condujeron a los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, son espejo del crisol de la identidad nacional, perfectamente reflejados en el Programa del Moncada, y que hoy se materializan en cientos de realizaciones de la Revolución, que busca actualizar su modelo económico y social en un mundo cada vez más abocado al desarrollo tecnológico vertiginoso, pero a la vez a una debacle que conducirá al exterminio de la raza humana.

Es por ello, que en sus palabras ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, el General de Ejército y presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Raúl Castro Ruz, advirtió sobre el nuevo capítulo abierto el 16 de junio último, por el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, anunciando la política de su gobierno hacia Cuba, nada novedosa por cierto, pues retoma un discurso y matices del pasado de confrontación, que demostraron su rotundo fracaso a lo largo de 55 años.

Raúl nos advirtió que la historia no puede ser olvidada, como a veces nos han sugerido hacer. “Por más de 200 años, los vínculos entre Cuba y Estados Unidos han estado marcados, de una parte, por las pretensiones del vecino del Norte de dominación sobre nuestro país y, de otra, por la determinación de los cubanos de ser libres, independientes y soberanos”, subrayó.

No obstante el nuevo giro de la administración norteamericana, la mayor de las Antillas mantiene firmes sus principios en los que se sustenta el socialismo ciento por ciento cubano. A ello se agrega la feroz campaña mediática, política y evidentemente de corte fascista y terrorista orquestada por la derecha internacional contra la República Bolivariana de Venezuela, Brasil y otros países progresistas de América Latina, incluido el nuestro.

En medio de estas complejas circunstancias, destaca el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en el primer semestre de este año en un 1,1 por ciento, lo cual denota un cambio en el signo de la economía en comparación con el año anterior. Contribuyeron a este resultado la agricultura, el turismo y otras exportaciones de servicios, las construcciones, la producción de azúcar y la esfera del transporte y las comunicaciones.

Asimismo, se evidencian avances en los programas de inversiones priorizadas que sientan las bases para el desarrollo de la nación, y se mantuvieron los servicios sociales gratuitos que disfrutamos todos los cubanos, como la educación y la salud pública.

Como toda obra humana nunca es perfecta, aún nos quedan retos y desafíos en lo económico y en la rama productiva para alcanzar más eficiencia, así como revertir los errores y fenómenos que aún persisten en la construción de la sociedad socialista cubana.

La aurora que coloreó el cielo de Cuba el 26 de Julio de 1953 ha sido no solo para Pinar del Río -sede del acto central por el aniversario 64 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes-, punto de partida sino senda para el despegue definitivo hacia el triunfo de Cuba, y la muestra de que las ideas del Maestro florecen en esa palabra que es Patria, comunión de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y alentadora de amores y esperanzas.

Tomado de Portal de la Radio Cubana.

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