Por Marisol Acosta Pumariega
Minas, 4 feb.- Claudia Roldán Leal es estudiante de quinto año de la carrera de Medicina, su vocación por salvar vidas nació desde niña, le gustaba auscultar a sus padres, hacerles recetas y jugar a las doctoras con sus amiguitas.

Con el tiempo sintió vocación por la vida militar y se inscribió en la Escuela Militar Camilo Cienfuegos, cumpliendo sus dos sueños: ser militar y médico.

Al comenzar el llamado para atender los casos positivos a la COVID-19, todos los estudiantes de medicina de la unidad de ciencias médicas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias fueron llamados a permanecer localizables para que a la hora del llamado estuviesen listos con el fin de combatir la enfermedad, dando su paso al frente con el orgullo que los caracteriza.

“Trabajé directamente en los laboratorios de microbiología, tomando las muestras del virus, de forma nasal y faríngea, empaquetando las muestras y mandándolas para el Instituto Pedro Kouri para su evaluación”, puntualiza.

La joven mineña comenta que al inicio sintió miedo de estar en zona roja pero después tuvo la satisfacción de obtener nuevos conocimientos para formación, se sintió útil.

La juventud cubana siempre está en la primera trinchera del deber, en el lugar donde el pueblo necesite más de su cooperación, como ha ocurrido ahora en esta gran batalla por vencer a la COVID-19.