Por Adolfina Portuondo Pérez
Minas, 16 feb.- Arletis Torres Ansardo es una joven con apenas cuatro años en la profesión de enfermería, llena de optimismo partió desde el policlínico Miguel Antonio Pacheco Garcia, en el Consejo Popular Lugareño,  para permanecer por 14 días en la zona roja del Hospital Octavio de la Concepción y de la Pedraja.

En la atención directa con los pacientes contagiados por el nuevo coronavirus ofreció cuidados a los enfermos, aplicó tratamientos, controló la monitorización cardiaca y la oximetría del pulso, entre otros menesteres.

“Las guardias eran agotadoras, pude ver a muchos complicarse en poco tiempo, no era fácil lo que nos tocó enfrentar, pero estábamos ahí para salvar vidas, atendíamos a los infectados, realizábamos las desinfecciones de las superficie superficies para mantener la seguridad de los pacientes”, comenta.

“La enfermería está marcada por la vocación humanista de brindar cuidados a otras personas, esa es mi razón de ser; estaba ansiosa por ver a mi familia, sobre todo quería saber el resultado de mi PCR para saber que no estaba contagiada”, puntualiza.

“No podemos cansarnos de pedir el uso del nasobuco, el distanciamiento físico, así como eliminar los  gestos afectivos para que el pueblo se cuide de las afectaciones que provoca la pandemia y para cuidar también al ejército de batas blancas  que se encuentra en la primera fila en la lucha contra la COVID-19”, finaliza.