Por Marisol Acosta Pumariega
Mayo, 2021.- En celebración al Día de las Madres mi querida hija Taimy, a pesar de la distancia, quiso rendir su humilde homenaje a su madre, hoy quiero compartirlo con todos ustedes.

“Tendría que escribir de tantas pequeñas cosas para abarcar todo mi agradecimiento y amor hacia la persona que me trajo a este mundo, que no alcanzarían todos los años que tengo.

Madre, amiga, mujer, hombre, de todo un poco, esa es mi mamá, esa que a pesar de toda una serie de situaciones difíciles jamás se dio por vencida y siempre procuró encontrar una manera de darnos lo mejor en todo momento, incluso estando lejos.

Es extraño como progresa ese vínculo día a día, de manera tal que parece que el cordón umbilical solo se estira, jamás se rompe.

Madre es un millón de cosas a la vez, madre es nacimiento, es el primer amor, es enseñanza, es respeto, es perdón, es diversión si les toca una loquita como la mía.

Madre es ternura, es aceptación, es paciencia, es antepasado, es historia, madre es presente y futuro. Madre no es un día, madre es todos los días, toda la vida.

Madre: no creo que sea suficiente este pedazo de papel para expresar este algo que siento al pensar en ti y que definitivamente no tiene forma, es un algo abstracto que abarca mi cuerpo en su totalidad.

Has sabido inculcar amor, principios, valores, y también has sabido darme una buena patadita en las nalgas cuando me faltaba voluntad para continuar luchando. Me has enseñado a pelear por lo que quiero, a ser sencilla y agradecida, a valorar lo que se tiene, incluyendo a las personas.

Debo agradecerte el siempre haber estado ahí, firme a mi lado, bueno ni tan firme, porque si hago un recuento de tus caídas reales, ahora mismo moriría de risa, siempre pensé que tus pies eran muy pequeños para tu cuerpo, por eso siempre estabas en el piso (río y lloro como idiota).

Gracias madre por dejarme ser parte de tu  cuerpo, por aprenderte el nombre de mis muñecos, por leerme cuentos que te obligaba a explicarme mil veces, por vestirme dormida para que fuera a la escuela, por darme leche en pomo hasta que tuve 9 o 10 años,  por dejarme hacer el ridículo bailando lambada en la escuela frente  todos cuando sabias que era pésima bailarina, gracias por siempre dejarme escoger mi ropa, por no obligarme a peinarme, por permitirme practicar todos los deportes que quise, por dejarme renunciar a mis clases de piano cuando me harté, por no exigirme que estudiara la carrera que tú quisieras.

Gracias también por tus berrinches cuando llegaba trasnochada de una fiesta y estabas sin dormir sentada en un sillón, o cuando te llenaba la casa de amigos en plena madrugada y salías con tu bata sexy, una sonrisa y muchas tazas de café para repartir.

Gracias por darme la confianza de hacer las cosas por mí misma, gracias por permitirme siempre elegir, por apoyarme en todo y potenciar mis cualidades, gracias por haberme hecho la mujer independiente que soy hoy.

Gracias por todo eso mamá, esas cosas son el mapa de lo que pretendo transmitir a mis hijos, eres un lindo ejemplo a seguir y si logro ser al menos un poquito como tú, sé que mis hijos en el futuro me amarán tanto como hoy yo te amo a ti”.