Por Marisol acosta Pumariega
Mayo, 2021.- El Día de las Madres es una fecha que siempre estará cargada de sentimientos y emociones, es una celebración que las mujeres y hombres del mundo festejan con orgullo y satisfacción.

Madre es una sola, es la diosa que nos da la existencia, nos protege a todo momento, de lo bueno y de lo malo, es toda bondad, dedicación, es la que a pesar de los desplantes nos espera con una sonrisa lista para darnos una verdadera muestra de amor.

Movidas por esa misión natural, a una madre se le enciende el pecho donde viven los seres que ha traído al mundo, retaría colosos sin más armas que ella misma, movería montañas para defenderlos y cuidarlos.

Una madre volverá a los libros para ayudarles con las tareas, pedirá ayuda a los maestros, tratará de pasar tiempo en sus escuelas para darles seguimiento. Celebrará sus triunfos.

Una madre no pega un ojo mientras los hijos están fuera de casa, solo tienen sosiego cuando siente la llave girar en la cerradura, ahí cae rendida por el cansancio, y de saber que ya están a salvo, así los ve crecer y echar alas, que más tarde desplegarán para elevar su interminable vuelo.

Cada segundo domingo de mayo conmemoramos este hermoso día, efeméride que nos hace reflexionar en aquellas madres que llevan el instinto maternal corriendo por sus venas, la que sin pensarlo dos veces defienden, a sus hijos contra cualquier adversidad que implique peligro, es el amor que se siente hacia esos seres tan sagrados que llevamos en el vientre, dando vida y preparándolos para enfrentarlos a ella.

Madre, una sola palabra que nos llena el alma de luz, porque son esos seres mágicos que están allí con el corazón abierto para apoyarnos y reafirmar que son la maravilla.