Por Caridad Reyes Reyes
Junio, 2021.- Hoy les vi pasar como cada mañana, bien tempranito antes que el sol despeine el alba. Ellas, ellos, son la primera luz del amanecer en las calles de este pequeño pueblo llamado Minas.

Con sus blancos uniformes impecables, unos van a iniciar la faena con la esperanza en el rostro; otros, regresan con el reflejo de una noche de desvelos por la vida. Su cambio de turno es a las siete en punto y no se admiten un retrazo, ni una cara triste. Saludan afables, como quien lleva certeza de victoria.

Y sí, los miembros del glorioso batallón del personal de enfermería en toda Cuba, en los actuales momentos de enfrentamiento a la COVID-19, portan en su corazón el legado de Victoria Brú, la enfermera que nunca evadió sus responsabilidades por temor al contagio de la pandemia de influenza que afectó al mundo entre 1918 y 1919, y perdió la vida  mientras cumplía con su deber en la provincia de Cienfuegos.

Hoy a 145 años del natalicio de esta gran mujer, la enfermería continúa siendo un ejército de vanguardia en la Isla. Es un símbolo de amor y consagración plena, así como de alta profesionalidad y ética, que todo el pueblo reconoce y admira.

Sus miembros los encontramos en todas las áreas de Salud del país, hospitales, salas de cuidados intensivos, centros de vigilancia y aislamiento, en los consultorios del médico de la familia, instituciones sociales, hogares maternos, hogares de ancianos, círculos infantiles y policlínicos.  Asimismo, en la colaboración internacional con más de mil enfermeras y enfermeros que integran las Brigadas Henry Reeve.

La epopeya que actualmente estamos viviendo, en el enfrentamiento al nuevo coronavirus, constituye una oportunidad para demostrar que la figura de Victoria Brú continúa  viva en su ejemplo. Muchas son las heroínas y los héroes de la enfermería cubana que con su ejercicio digno, hoy le rinden homenaje.